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EL IMPACTO DE LAS TECNOLOGÍAS DEL APRENDIZAJE Y EL CONOCIMIENTO EN LA EDUCACIÓN
El internet tiene una cualidad muy interesante, no tiene intermediarios entre la información y el placer que produce en la persona acceder a ella. En términos de la psicología, la conducta es reforzada de manera inmediata, por tanto, se aprende más fácil a través de ese medio. Además, se reduce el sufrimiento que, en general, provoca el intercambio de información cara a cara con otros seres humanos e, incluso, con la naturaleza.
Tiene otra cualidad, no juzga si te demoras en comprender y te deja buscar hasta la saciedad, satisface la curiosidad y permite crear ideas y soluciones a diferentes, casi infinitas, situaciones a partir de la información obtenida, aumentando de esa manera el conocimiento y con ello las posibilidades de independencia de la incertidumbre.
Eso explica el posicionamiento de tan importante herramienta: la tecnología. La tecnología ha existido en las dinámicas de aprendizaje y enseñanza de niños, adolescentes, jóvenes y adultos desde hace miles de años. Si ayuda o no, depende del enfoque pedagógico y del diseño didáctico que seleccione y elabore el profesor, caso contrario, su uso estorba bastante. Entonces, la tecnología juega un rol fundamental, pero depende de cómo la uses.
Creo que la principal cualidad de una persona en este siglo será la capacidad de identificar la información relevante y desechar toda la información redundante que hay en internet, y mantener el foco, el estar solo con un libro, entorno de programación, tocando un instrumento, o lo que sea la tarea. Es así como se entrena el cerebro. Aunque pueda parecer algo muy común hoy en día, es algo que ha hecho que la tecnología cada vez más tenga relevancia en el manejo del aprendizaje de los alumnos por parte de sus educadores.
Me permito separar las tecnologías del aprendizaje y conocimiento en dos grandes grupos bien diferenciados. Por un lado, las tecnologías que ayudan al proceso de enseñanza. Es decir, aquellas tecnologías que ayudan al docente a crear mejores recursos para el dictado de clases, como material educativo multimedia, interactivo y de simulación. Luego tenemos todas las tecnologías que potencian los aprendizajes.
En nuestros días, nada puede ser más aburrido para nuestros estudiantes que una clase en la que el docente habla sin parar por 40 minutos. Cierto es que hay docentes que solo con su narrativa pueden mantener la atención de sus estudiantes, pero sigue siendo como nadar contra la corriente. Exposiciones cortas, seguidas de lecturas y actividades interactivas, mantienen a los estudiantes en un papel activo respecto de sus aprendizajes.
Suponiendo que se convenciera a los docentes de migrar a tecnologías y metodologías más actuales y que el financiamiento no fuera un problema, tenemos la inevitable fase de integración desordenada que pudiera presentarse. Elevar el nivel de la educación no sólo consiste en proporcionar dispositivos digitales a las escuelas sino en cambiar el paradigma pedagógico en forma radical.
En vez de tener maestros dictando los temas de clase y alumnos recibiendo información de manera pasiva, los maestros se convertirían en asesores de proyectos y los estudiantes serían quienes buscaran, validaran y presentaran la información al docente con argumentos que aseguren la validez de la información.
El enfoque de la educación debe pasar de estar basado en la transmisión de conocimientos de maestro a alumno a uno en el que el maestro capacite al alumno para buscar información y para asegurar que ésta sea de fiar, y por tanto, útil para su aprendizaje y, sobre todo, su uso y aplicación en el mundo real. No se puede esperar que maestros, estudiantes (y sus padres o tutores) dominen de la noche a la mañana una forma completamente distinta de trabajar en la escuela. Todas las partes involucradas deben llegar a comprender que el cambio, con todo y el desorden temporal que conlleva, es necesario, y que lo peor que puede hacerse es seguir postergándolo.
La tecnología, sin duda, ha tenido un impacto positivo en el ámbito profesional y educativo. El Internet, por ejemplo, nos brinda acceso a todo tipo de información a la que hoy en día sería muy difícil encontrar en bibliotecas. Cada día aparecen más aplicaciones que permiten la búsqueda de información. El gran desarrollo tecnológico que se ha producido recientemente ha propiciado lo que algunos autores denominan la nueva 'revolución' social, con el desarrollo de "la sociedad de la información". Con ello, se desea hacer referencia a que la materia prima "la información" será el motor de esta nueva sociedad, y en torno a ella, surgirán profesiones y trabajos nuevos, o se readaptarán las profesiones existentes.
La influencia de la tecnología sobre la sociedad ha sido claramente explícitada por Kranzberg, en su ley sobre la relación entre tecnología y sociedad: 'La tecnología no es buena ni mala, ni tampoco neutral', pero esta interacción no debe entenderse como una relación determinista, sino que nos conduce a nuevas situaciones y planteamientos que deben llevarnos a través de la investigación y el análisis de sus efectos a tomar posiciones que marquen el camino y la dirección a seguir atendiendo a la sociedad que deseamos construir.


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